
Alerta en Nueva Orleans
Nueva Orleans, la ciudad del sur estadounidense devastada hace tres años por el huracán Katrina -de nivel 3-, está en la trayectoria del Gustav, por lo que sus autoridades han comenzado ya a actuar. El gobernador de Luisiana, Bobby Jindal, ha puesto a la población de la ciudad en alerta para una posible evacuación a partir de hoy y ha emitido una declaración de advertencia de desastre. También el estado de Mississippi, vecino de Luisiana, está en alerta, aunque, según el CNH, el ojo de la tormenta no llegaría a tocar tierra hasta al menos el martes de la semana que viene.
Mientras 'Gustav' se abría paso por el Caribe, 'Hanna', la octava tormenta tropical de la temporada del Atlántico, apareció en los radares con vientos de 65 kilómetros por hora y una trayectoria que la llevaría hacia Bahamas y Florida la próxima semana, según el centro Nacional de Huracanes (CNH) estadounidense.
La tormenta tropical Gustav, que sigue su por el Caribe en dirección oeste-noroeste, hacia el golfo de México y el estado norteamericano de Luisiana, ha dejado ya al m
enos 70 muertos a su paso por Jamaica y Haití. La preocupación se centra ahora en que cobre fuerza de nuevo en las aguas del Golfo de México, lo que puede poner en peligro las explotaciones petroleras de la zona y, de nuevo, causar una tragedia en la ciudad de Nueva Orleans, arrasada en 2005 por el Katrina, que dejó 1.500 muertos. La ciudad ya está en alerta.
Esta madrugada, el ojo de la tormenta se encontraba a unos 25 kilómetros al noreste de Kingston, la capital de Jamaica, según el Centro Nacional de Huracanes (CNH) de EE UU, con sede en Miami. Ha pasado también por Haití. En ambos países, sus lluvias y vientos -esta madrugada de 110 kilómetros por hora, muy cerca ya de la categoría de huracán- han dejado un total de 70 muertos. El martes pasó por Haití, causando 59 muertos, y por la Republica Dominicana, donde murieron ocho personas, principalmente por las inundaciones que trajo consigo. En Jamaica ha habido numerosos destrozos e inundaciones y al menos un hombre ha muerto.
Ahora Gustav afronta una enorme superficie de mar abierto mientras viaja hacia el noreste, por lo que se espera que se fortalezca de nuevo hasta alcanzar, incluso hoy mismo, el nivel de huracán. Las aguas cálidas alimentan la potencia de los huracanes, por lo que los meteorólogos del CNH estiman que "no sería una sorpresa" que Gustav se convirtiera en un huracán de nivel 4 ó 5, el máximo en la escala Saffir-Simpson, en 72 horas.
Las empresas petroleras del Golfo de México se preparaban para la llegada de Gustav, que podría propinarle a la industria el golpe más duro desde la devastadora temporada de huracanes de 2005. Los precios del petróleo se han agitado ya un poco al embate de los vientos del Gustav ante la posibilidad de que el fenómeno afecte a la zona petrolera del Golfo de México, de donde EE UU extrae la cuarta parte del petróleo que consume y el 15% del gas natural.
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