
Ganarle al narco
La lucha contra el narcotráfico por parte del gobierno mexicano dejó de ser una forma de regular el mercado y los espacios de operación del crimen organizado, para convertirse en una acción de supervivencia de un Estado que supuso tener la fuerza necesaria para controlar a estos grupos y cuyo fracaso ha provocado daños severos a la población en general.
A partir de la década de los 80, el poder del narco se fue incrementando a me
dida que se debilitaba la capacidad operativa de los gobiernos priístas, principalmente el de Miguel de la Madrid, e incluso el de Salinas, quien supuso contar con los elementos necesarios para delimitar la acción del narco a determinadas áreas y negocios.
Con la crisis política del fin del salinato, y durante el gobierno de Zedillo, el crecimiento de las organizaciones criminales aumentó significativamente. Las policías locales y estatales en muchas regiones del país pasaron a ser instancias de protección del narco y un azote para la ciudadanía. El debilitamiento del presidencialismo y la concentración de fuerza en manos de los gobernadores abrió el camino para una eficaz organización de delincuentes a lo largo y ancho del país.
En estados como Michoacán, Tamaulipas, Nuevo León, Zacatecas y por supuesto Sinaloa, entre otros, se crearon estructuras políticas, sociales y económicas paralelas a las oficiales y con capacidad de imponerle a la sociedad formas de vida acordes a las necesidades del narcotráfico.
Cuando Calderón asumió la Presidencia, el nivel de penetración del narco había crecido en forma exponencial durante la administración de Fox, por lo que la declaratoria de guerra era una medida de supervivencia ante la posibilidad real de que los criminales ocupasen espacios políticos y de seguridad nacional.
Los combates de los últimos dos años han generado mayoritariamente bajas en los grupos criminales armados, ya sea por la acción del Ejército federal, o por las disputas entre bandas que se pelean por un mismo territorio. Lo más preocupante es la c
apacidad del narcotráfico de contar con bases sociales dispuestas a defender el negocio de la droga como si fuera una actividad laboral cualquiera. También lo es su fuerza económica que supera en ocasiones los presupuestos de varios estados del país.
Suponer que será posible eliminar al narco es una falsa ilusión. La mayor aspiración es conseguir reducir su capacidad de operación, para regresar a las épocas en las que el Estado era capaz de regular el mercado y mantener a las bandas bajo su control. Y que decir de nuestro paìs la Republica Dominicana, amenazada actualmente por la infiltraciòn en todas las esferas sociales de todo tipo de personajes, nuevos ricos de fortunas de procedencias dudosas y no esclarecidas ante la ley que penetran a la polìtica de estado, el congreso y las altas instan
cias de nuestra sociedad. para ejemplo basta el caso paya un año atras, el caso quirino cuatro años atras, las matanzas a plena luz del dia en nuestros barrios el incremento de la violencia barrial, el sicariato, y mil modadlidades màs que continuan azotando nuestra debil sociedad, la cual tras su transculturaciòn y perdida de valores desfallece a ritmo acelerado ante nuestros ojos.
Creo que es tiempo de darse una movida y dejar los intereses economìcos de un lado y dedicarnos a rescatar nuestros valores y principios morales. Unirnos es la clave de la lucha contra la corrupciòn gubernamental que es la aliada numero uno del narcotrafico en nuestra naciòn, por el futuro de nuestra naciòn es hora de que reaccionemos, sino es que es ya demasiado tarde.
No hay comentarios:
Publicar un comentario